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miércoles, 22 de abril de 2009

DE PAISAJITO.

Platicando con mi papá , me contaba que en el Oaxaca de los años cuarenta y cincuenta los peluqueros hacían cortes de cabello en la vía pública. Ponían su sillón y ! a trabajar!

Les llamaban peluqueros ¨de paisajito¨porque tenían la vista de la calle y todo lo que pasa por ella.

Recuerdo una de las películas de Ismael Rodríguez, de esas en las que sale Pedro Infante, donde hay una escena con uno de esos personajes urbanos. A ver si uno de mis lectores me ayuda a recordar el título de la película.

El caso es que en la calle donde vivo, Chaoyang lu, que no es para nada glamorosa y que todavía se resiste al enorme cambio que experimenta Beijing, existe ese tipo de servicio. Muy cerca hay un mercadito sobre las aceras , y ahí están dándole vuelo a las tijeras y al peine para dejar presentables a sus clientes.

Dejo el bla bla bla y espero que puedan gozar de las imágenes de los ¨Reginos Burrón¨ chinos.








lunes, 20 de abril de 2009

EL CAMINO DEL AUTOBÚS.

Algunos lectores me han reclamado el exceso de solemnidad en este blog. Creo que en parte tienen razón. Muchas de las cosas que se pueden leer aquí también se encuentran enlas guías para turistas. He intentado ponerles el sabor de mi observación ,pero no me gusta pecar de ingenuo, creo que es necesario informarse para evitar las opiniones fáciles.
Por otra parte, lo cotidiano también es importante. Por eso les presento una secuencia del recorrido del autobús de una parada a otra de la calle Chaoyang Lu, que es donde vivo.

Espero que disfruten este pedazo de vida diaria.

BEIJING UNDER CONSTRUCTION.

¨Demoler¨. Caracter chino en una pared.


Los veo siempre, casi en toda la ciudad, en muchos casos , a todas horas se les puede encontrar en la labor. Son los trabajadores de la construcción ,que en cuadrillas que se van rotando están las 24 horas del día cambiando la faz de Beijing. Muchos vienen de provincias lejanas, eran campesinos y ahora , albañiles.
El espectacular crecimiento económico de China durante las últimas tres décadas ha transformado muchos aspectos de la vida del país más poblado de la Tierra. Y este cambio tiene lugar no sólo en el nivel de vida de la población que tiene acceso a los bienes de consumo , a mejores salarios, a la competencia en el ámbito laboral y comercial. También es algo que se puede ver de manera concreta: las ciudades chinas son otras, ofrecen paisajes urbanos diferentes a los que las caracterizaron por decenios y hasta por siglos.
En la década de los noventa le tocó a Shanghai cambiar su rostro .Pero esa dinámica no es ajena al legendario puerto, ya que éste , fue un enclave fuertemente disputado por las potencias occidentales. La beligerancia europea logró arrancar acuerdos desventajosos para China y establecer las concesiones francesa y alemana en Shanghai. Esos espacios fueron verdaderos estados extra- nacionales en territorio chino, desde donde los europeos hicieron jugosas ganancias con los productos del gigante asiático. Caminar por las concesiones nos hace recordar los estilos arquitectónicos europeos del siglo XIX.
A Beijing le tocó el cambió reciente en la víspera de los Juegos Olímpicos del 2008. En parte ese cambio tuvo como cometido la cirugía estética para recibir a los visitantes y los medios de comunicación convocados por el evento deportivo cumbre a nivel global. Más importante es la enorme inversión que se ha hecho para construir rascacielos que dan albergue a corporativos, comercios, espacios habitacionales de lujo e instituciones de carácter financiero.
La cara de Beijing ha cambiado tanto, que algunos de sus habitantes no la reconocen. Yo mismo, que vivo en una zona alejada de la ciudad , he visto una actividad incesante en la calle : edificios que son demolidos para dar paso a otros más modernos, vías que desaparecen de un mes para otro, maquinaria, trabajadores, zanjas y , a los lejos , las grúas metálicas que se mueven como brazos de gigantes. Todo eso en el transcurso de ocho meses.
En el camino hacia el centro de la ciudad puedo ver cómo de un día para otro, graciosas moradas de estilo tradicional están convertidas en escombros. Algunas veces las personas que viven cerca del edificio que ha sucumbido, sacan su ropa a secar y siguen sus actividades normales a la espera de que la maquinaria derrumbe sus casas y sean reubicados en edificios de estilo multifamiliar.
Algunos pequeños comercios viven sus últimos minutos, otros han sido cerrados ya, y en sus muros y ventanas se ostenta el caracter chino que da la orden final : demoler.

Los pequeños callejones tortuosos ,las casas con varios patios, la vista de ladrillos grises o rojos serán cosa del pasado. Alguna vez leeré este escrito pensando que fui testigo de la agonía de los barrios tradicionales pekineses. Los famosos ¨hutong¨.
Al recorrer la enorme calle Choayang Lu veo lugares que me recuerdan a los mercados pueblerinos de Oaxaca .Por todos lados hay vendedores callejeros, ofreciendo productos agrícolas y manufacturados; hay asimismo pequeños restaurantes , bastante dudosos a la vista, pero que venden delicias increíbles. Pasar por el parque es muy interesante, ahí se reúnen los adultos mayores y los niños a jugar. En plena acera es posible hacerse un corte de cabello con los peluqueros ¨ de paisajito¨ por seis pesos mexicanos.
La parte oscura del crecimiento de Beijing , con la dinámica de construcción de enormes moles de diseño contemporáneo , es que desaparece el barrio tradicional, y no solamente sus muros, sino la forma de vida que conlleva habitar en un espacio así. Estoy frente a los últimos momentos de una manera de convivencia típicamente china que da paso a otro tiempo, que se muere entre el ruido de motores, chirridos de máquinas, golpes de mazo y el estruendo de las piedras que no contarán sus historias a las próximas generaciones.
Es cierto que los hutong son limitados, propician el hacinamiento y la promiscuidad, no cuentan con servicios para cada casa , y los sanitarios y las duchas son externas, no hay un lugar asignado para los desechos domésticos y son laberínticos. Pero en lugar de proponer una forma de conservarlos y mejorarlos, se opta por la demolición.
El mercado juega un papel primordial en ello. Al contar con inversiones millonarias de varios países, la autorización instantánea para la edificación y mano de obra barata, los proyectos de construcción se hacen rápido. China es un paraíso para los arquitectos y diseñadores urbanos. Aquí pueden ver realizados sus sueños en un tiempo récord. De esta manera se han construido las instalaciones olímpicas que impresionaron al mundo en el 2008, el famoso ¨nido de pájaro¨ y el ¨cubo de agua¨. Pocas personas saben que muy cerca de éste último está un templo taoísta del siglo XVIII.
Esos contrastes de esta ciudad son sorprendentes, juntos templos, puertas antiguas, palacios y casas históricas, se levantan edificios terminados de construir ayer .
Siempre, de fondo, está la sinfonía de pala y pico que arrulla a esta capital.
Sonido alimentado por las miles de manos de trabajadores de la construcción que viven en albergues provisionales al lado de la obra que levantan, y a los que es posible ver a la vera del camino en la hora de la comida, llenos de polvo , algunos aún con el casco,comiendo su arroz , manejando con destreza los palillos.
Las crónicas antiguas dicen que Beijing , conocida como la capital del norte, era una ciudad de pequeños barrios grises señoreados por el Palacio Imperial , la famosa Ciudad Prohibida. La morada del emperador y la colina a sus espaldas, era visible desde cualquier punto de la capital. Hoy, esa visión es únicamente letra sobre frágil web.

domingo, 15 de febrero de 2009

VIVA ZAPATA. A MEDIA ESTANCIA.




Este texto fue escrito originalmente de manera muy rápida ,para compartirlo con mi amiga Gisela Blas , quien estaba en el MSN cuado entré a internet.
Tuve una experiencia muy significativa y conmovedora y necesitaba compartirla. Después la envié a la maestra Arcelia Yañiz para que la publicara en el diario ¨El Imparcial¨ de Oaxaca y ahora la pongo en este blog para todos mis lectores. Estoy consciente de que últimamente he sido proveedor más de imágenes fijas y de video que de textos.
Siempre me ocurre que cuando estoy en un viaje , experimento la angustia de tener que captar lo más posible para después compartirlo , y en muchas ocasiones eso va en detrimento del fluir de la visita que hago. Ahí ando, tomando fotos, videos, haciendo notas, queriendo estar en el momento preciso en el que algún elemento no se me escape, y al final, siento que no lo disfruté al cien por ciento.
Uno de mis colegas de la universidad me comenta que , para él, es terriblemente difícil pensar en la escritura como medio para rescatar lo vivido, pues nada, NADA , se compara a la experiencia.
Estoy de acuerdo con él, pero ensayo este método para compartir con ustedes cosas que me han sido importantes y que me enriquecen como ser humano. Esta estancia en Asia es para mí, algo inolvidable en la vida. Espero que vengan muchas más cosas, personas, lugares , sabores, entendimiento de palabras nuevas, colores, olores, sentimientos profundos, temperaturas, similitudes con lo que conozco, ganas de revisar libros para comprender mejor, y un largo etcétera.
Y bueno, ya después de tanto preámbulo. Aquí está para ustedes el texto. Descubrirán por qué se llama VIVA ZAPATA.


¡VIVA ZAPATA! EN CHINA.
Por Rodrigo Vargas Díaz.

Uno de los aspectos esenciales para entrar en contacto con otra cultura es el conocimiento de la lengua. El idioma chino es harto difícil ya que para pronunciarlo correctamente se debe dominar cuatro tonos. Si uno pone mal el acento en la palabra, simplemente dice otra cosa.
Por eso , para los extranjeros es un reto darse a entender en chino mandarín , y más aún, intimar con la gente , conocer de primera mano sus opiniones y su historia personal , enmarcada en su historia nacional . Lo que leerán a continuación fue una experiencia intensa y muy significativa, escrita en mi diario personal. Espero que les guste:

¨ Llego a casa después de una jornada de preparación de clases y de entrenamiento en el gimnasio.Hoy ,11 de febrero de 2009 , la temperatura ha sido amable, parece un día primaveral. Al subir al autobús , me doy cuenta de que he olvidado mi tarjeta de transporte y que no puedo pagar en el registro automático, estoy ya a bordo de 855 y la mujer de los boletos se me queda mirando. Otra vez, como muchas otras veces antes, a medias palabras, señas , brincos y casi con telepatía le explico a la vendedora en qué parada me voy a bajar y me vende el boleto.
Cuando bajo me topo casi de frente con un zapatero remendón que está sentado en la calle con sus herramientas de trabajo, su ropa desgastada por el tiempo y la labor; enmarcado por un gorro azul con vivos rojos sobresale una cara trabajada por el tiempo. Debe de tener unos ochenta años al menos y ahí está, ganándose la comida de todos los días, en una calle polvorienta que no es una callejuela, es una avenida, pero el polvo viene de la obra que se construye al lado y que está protegida de los ojos de los transeúntes por una barda de lámina.

No acabo aún de pensar en nuestros campesinos oaxaqueños cuando irrumpe en el escenario un hombre igualmente viejo a bordo de una bicicleta, en la cual lleva cartones usados. La bicicleta suena, ¿Cómo la puedo oír en medio de ese tráfico tremendo? los hierros oxidados y las llantas desgastadas obedecen el impulso de ese viejo que viste un saco raído y gris, y sonríe con una amplísima alegría. Baja , saluda al otro hombre , ríen y parece que bromean. El de la bicicleta saca un cigarrillo de una cajetilla que estaba en su bolsa, se lo ofrece al otro hombre y fuman. Me doy cuenta que el zapatero está chimuelo, sus dientes están sarrosos, sus arrugas son tantas que parecen que se enciman unas a otras. Me quedo clavado viendo la escena. Traigo la cámara conmigo, la llevo a todas partes, pero no me atrevo a pedirles una foto. Los dos voltean y me ven , se ríen, preguntan : ¿Extranjero?
Yo contesto torpemente : sí.
¿De donde ?, apenas les entiendo y respondo : de México
¿Moscú?¿Rusia? dice el señor de la bicicleta.
No, México. Trato de pronunciar lo mejor posible el nombre de mi país.
Hablan , ríen , me dicen cosas que no entiendo. Todos mis intentos de conversación terminan en esa frase : no entiendo . Y en una sonrisa. El de la gorra, el pobre zapatero remendón, viejo , muy viejo y que pasa sus últimos años en la calle de una ciudad de Beijing que ya es extraña para él y en donde no le ha hecho justicia la revolución, después de un rato de frases incomprensibles dice: ¡Viva Zapata! Quedo electrizado.Balbuceo frases pequeñas. Me siento tonto y mudo .Le quiero decir muchas cosas. Al cruzar la calle los sigo viendo, el de la bicicleta se va y el del gorro sigue sentado esperando a algún cliente. El paso de los autobuses y los carros lo desaparece de mi vista. Su imagen me persigue durante toda mi sesión de gimnasio.
Como en México , al lado de la prosperidad y la ¨post-modernidad¨ está una cara inalterable: la de la pobreza , la de los pueblos que aferrados a sí mismos siguen siendo lo que desde hace siglos han sido . Y estoy seguro de que siguen ejerciendo oficios, observando tradiciones, hablando sus lenguas, creyendo en sus protectores, curándose el alma y el cuerpo como lo hicieron sus antecesores desde hace milenios.
Ahora los rodean enormes y monstruosos edificios de concreto, es más, no hay lugar en Beijing en donde no se vea una grúa ayudando a levantar rascacielos, en detrimento de los ¨hutong¨, los barrios tradicionales que han sido desde hace centurias la cara típica de esta capital , el rostro que está desapareciendo , y que será muy pronto un recuerdo, como la muralla que tiraron en los años cincuenta para hacer de la ciudad un lugar más funcional.
¡Viva Zapata! No se me olvida, y veo al hombre del gorro con un sombrero de paja , en Morelos, en Oaxaca , en Atenco, blandiendo machete , comiendo un frugal desayuno mientras las garras de la globalización lo han tirado a la calle a una edad en la que debería estar en casa inspirando el respeto de sus descendientes.
Estoy a la mitad de mi visita en el país y pocas cosas me han sacudido como esto . Lamento no hablar chino para preguntarle cómo supo de Emiliano Zapata , cuál es su opinión de Mao, qué esperanzas tiene ahora , si es que algo de esperanza late en el cuerpo y el alma de este hombre que muy seguramente vivió la guerra civil, la invasión japonesa, las negras intenciones de Rusia sobre el territorio chino , el triunfo del comunismo, el gran salto adelante, la época del hambre, y luego , el terror de la revolución cultural. Terror no menor al de esta época de consumismo que está agotando a los pueblos y sus valores aquí y en México.
Mi mente vuela a Oaxaca y veo los rostros que hemos vuelto invisibles en estos tiempos revueltos y violentos de nuestro país, veo también la resistencia de nuestros pueblos a renunciar a su derecho de ser quienes son , con dignidad¨
Hasta aquí mi relato.No quise que esta vivencia se perdiera y deformara en los laberintos del recuerdo. La memoria, como dijo Borges, ¨ es porosa para el olvido ¨. Por eso la comparto hoy con los lectores oaxaqueños, esperando que algo de esta emoción pueda ser transmitido a ustedes.
¡Que gocen de la buena vida!

domingo, 1 de febrero de 2009

AÑO NUEVO CHINO EN BEIJING.VIDEOS

El 25 de enero fue la celebración del año nuevo chino. En pocas palabras : una locura de comida, ropa roja, regalos en efectivo en sobrecitos muy monos que se venden en los supermercados y fuego artificiales que se queman durante una semana. Es un festejo muy familiar , los extrabjeros no quisimos quedarnos rezagados y , muy a nuestra manera, participamos del festín.

Los videos siguientes tratanb de resumir un poco cómo lo vivimos en la capital china.

Al salir de la universidad compramos unos fuegos articiales para unirnos al festejo. En estas fechas todo el mundo hace lo mismo en las aceras y éstas quedan quemadas por la combustión de la pólvora. Aquí está la regateada en el puesto de la esquina:

Enseguida , en el camellón nos pusimos manos a la obra. Mi narración se llega a interrumpir en un momento porque el miedo no anda en burro.

Por ahí alguien dijo que en la Plaza de Tiananmen habría un espectáculo de fuegos artificiales y que , incluso la televisión nacional estaba transmitieno, hasta el taxista nos dio una hora precisa 23:55. Pero al llegar, esto fue lo que encontramos:

Pensé que no habría nada, así que me puse un poco docto para no decepcionar a mis lectores espectadores de estos reportajes con camarita casera, la mayor parte de las veces que aparezco a cuadro yo mismo estoy manejando la cámara, nada más me falta silbar para musicalizar la producción. Pero esta vez: ¡Oh , sorpresa! Sí hubo fuegos artificiales. Así que la espera no fue infructuosa.

No había otra opción más que irse a festejar a la zona de bares: Sanlitun. Seguro nos encontraríamos a muschos extranjeros por allá. Encontrar taxi fue una proeza ,pero una vez en el automóvil era gozoso ver el espectáculo interminable de los fuegos artificiales que los chinos detonaban en todas direcciones.

Y pues encontramos un local y entramos.