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lunes, 7 de septiembre de 2009

TIBET FASCINANTE.

Una disculpa a mis lectores por escribir hasta ahora .


Ya saben cómo la cotidianedad engulle a los seres humanos . Y en época de crisis ( que recuerdo oír hablar de ello desde que tengo uso de los sentidos del oído y de la razón) se tiene que trabajar arduamente.


Sin embargo , estoy feliz de haber regresado a México y a mi Oaxaca incomparable, no dejo de gozar el cielo y los colores de México.


En momentos recuerdo como un lindo sueño la experiencia en China , y cuando reviso las imágenes que registré , vuelvo a sentir , sobre todo rememorando al Tíbet, la profundidad de un pueblo sabio y místico, como el México profundo.


A los que me han regañado de que pongo mucho texto y pocas imágenes , los complazco hoy.


Hé aquí otras imágenes del Tíbet.

Dispensador de oxígeno en el tren de Beijing a Lhasa. Cuando el ferrocarril asciende a más de 3,000 mts sobre el nivel del mar, el mecanismo comienza a proveer de oxígeno a los viajantes para impedir que haya afecciones a la salud. Hay un tunel en el camino que está a 5,000 mts sobre el nivel del mar. Toda una experiencia.
Enorme y bellísimo lago en la provincia de Qinhai , aledaña al Tibet. El tren tarda media hora en recorrerlo todo cuando pasa a su orilla. El efecto de espejo que tiene este lago es increíble ... e inspirador.







La estación del tren en Lhasa está fuertemente custodiada por elementos del ejército chino. Nadie puede permanecer en la explanada, no hay sanitarios en el interior ni servicios de alimentos y bebidas. Los tour operadores reciben a los turistas más allá de la barrera metálica que se ve en primer plano.En el recibimiento se prefigura el ambiente que permea en todo el Tibet.

El Río de Lhasa aparece en el paisaje a punto de terminar el viaje de 48 horas en ferrocarril desde Beijing.



El Potala Blanco, la parte administrativa del palacio del Dalai Lama. Una vez entrando a esta parte del recorrido , se prohibe terminante tomar fotografías. Los tesoros más impresionantes están custodiados aquí , entre otros , las tumbas de los Dalai Lamas del quinto hasta el décimo tercero, y es únicamente la memoria de los turistas la que guardará los detalles de la visita.



El umbral del Potala. Columnas de madera, paredes de estuco con intrincados murales. Guardianes en lo alto de la puerta. Un sueño de muchos años hecho realidad: Franquear la entrada del palacio más importante del Tibet.


Mujer limpiando las ruedas de oración. Lo hace constantemente , como corresponde tratar estos objetos de uso ritual.



Haciendo girar continuamente las ruedas de oración. Estas mujeres me recordaron vivamente a las mujeres mixes o ayuuk de Oaxaca.




Mujeres caminando alrededor del Potala. La diversidad en la indumentaria y el colorido de ésta es sumamente atractivo.Pero lo más sobresaliente es la atmósfera de recogimiento y fe que se respira en el ambiente.


Una mujer haciendo oración ante una de las representaciones de Buda en la pared posterior del palacio del Potla. La barda del Potala está llena de pinturas y relieves que muestran distintos emblemas budistas. Algunos de ellos tienen ofrendas sencillas, como agua, frutas y hasta maíz.



En el interior del templo Yokhang aún se puede apreciar el trono desde donde el Dalai Lama presidía las principales ceremonias que marca el calendario ritual tibetano.



La calle Bakhor está fuertemente orientada al turismo. Los puestos ahí instalados ofrecen toda suerte artesanías y objetos , algunos de ellos relacionados con el budismo.




En la calle Bakhor los fieles budistas, de acuerdo a sus creencias, se mueven en la dirección de las manecillas del reloj. Los soldados, fuertemente armados , lo hacen en el sentido contrario.



A la entrada de la calle Bakhor, en las afueras del famoso templo Yokhang, algunos monjes deambulan. Al fondo podemos ver la presencia militar china que es una constante en este territorio.




Personas en oración postradas a la entrada del templo Yokhang.Los orantes vienen de regiones diversas del Tíbet , algunas de ellas bastante remotas. Al fondo los turistas obtienen inolvidables imágenes.



Desde el techo del templo Yokhang , el más importante del budismo tibetano. Al fondo se ve el palacio del Potala.












Niños a la orilla del lago Namtso ,disputando por la posesión de un billete. El lago es el más alto del mundo a 4,770 metros sobre el nivel del mar.



Un alto en el camino a 5,111 metros sobre el nivel del mar. Desde luego , este punto geográfico es un lugar sagrado para los buidstas tibetanos.


Una construcción tradicional a la vera del camino en plena meseta tibetana.


A orillas del lago Namtso . Una montaña con banderitas de petición.

Los camiones militares chinos pasan frecuentemente en las carreteras tibetanas en caravanas numerosas. El ambiente de ocupación se siente en todo momento. Los turistas chinos toman fotos y les aplauden, al mismo tiempo tratan de evitar que los extranjeros tomemos fotos o hagamos video.


El lazo sin fin. Represente el movimiento infinito del universo y sus facetas brillante y oscura. Buen símbolo para cerrar esta serie de fotos.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

SHANXI : DATONG ,TEMPLO SUSPENDIDO, CUEVAS BUDISTAS.


En el tren , a la menor provocación , lo chinos se acercan a los extranjeros, hablan con ellos , exploran se divierten, les ofrecen cigarros y tratan de satisfacer su curiosidad: ¿De dónde son? ¿Qué hacen en China? ¿A dónde van? Mucha gente fuma en China y en lugares en los que en otros países ya está prohibido . Basta con que uno pregunte algo , sonría, se mueva en el vagón para que cualquier conversación comience, los que no hablamos chinos nos hacemos entender a señas y con las pocas palabras que hemos aprendido en nuestra estancia.
En esta ocasión vamos Alberto, Ana y yo en tren de Beijing a Datong , en la cercana provincia de Shanxi, es evidente que somos los únicos extranjeros, no sólo en el vagón sino en todo el tren. A la llegada a la estación ferroviaria oeste de Beijing uno encuentra un mar de gente que se dispone a viajar en este enorme país, llama mi atención ver a los campesino que llevan grandes costales cuyo contenido no acierto a adivinar , algunos viejos se sientan en las inmediaciones de la puerta y comen sopa instantánea, las imágenes se suceden ante mis ojos como fotografías. Entramos a la estación y abordamos el tren en medio del desorden que se hace en la fila que ha esperado por más de una hora.
Una vez comenzado el viaje vemos a cuarenta y cinco minutos de Beijing cómo empieza el paisaje de montañas , secas, enormes; el camino está flanqueado por pequeños poblados grises y de aspecto triste que se enfatiza con el avanzado otoño que estamos viviendo , es 14 de noviembre del 2008.
Pasamos por un paraje donde los obreros trabajan en la vía del ferrocarril, están en grupos, inspeccionados al parecer por un supervisor, en el interior del vagón pasan pequeños carritos cuyos portadores venden fruta a los pasajeros. Los chinos nos miran , a veces sin discreción, dos extranjeros son blancos , uno tiene barba , otro nariz afilada y cejas gruesas, hacen comentarios entre ellos, se ríen , al final , duermen. Descubrimos que una chica que viaja en el mismo espacio que nosotros habla inglés , ha estudiado esta lengua como especialidad en una universidad de Beijing y va a su natal Datong a pasar el fin de semana. Estamos a sólo seis horas en tren , una distancia bastante corta tratándose de un país tan grande como China.
Al bajarnos en la estación de Datong , el frío es más crudo que en Beijing, de hecho el pronóstico del tiempo es de 4º C bajo cero para esa noche. En la estación toda la señalización está en chino y es necesario comprar los boletos para el regreso , Ana quien habla chino con cierta fluidez empieza a emprender esta tarea , pero ni bien hemos comenzado a avanzar para alcanzar la calle y posteriormente ir a las ventanillas de los boletos, cuando varios chinos nos abordan para ofrecernos hoteles y taxis a precios supuestamente cómodos. Los oferentes no hablan inglés, así que se vuelve difícil rechazar su insistencia , que , en el caso de un taxista, es exasperante.
Ya en la calle , con los boletos de regreso en la mano , una mujer nos ofrece un hotel a buen precio, decidimos buscar por nosotros mismos en los hoteles recomendados por la guía de viajes que llevamos.
A todas luces Datong es una ciudad industrial y estamos en la zona de la estación del tren, por lo que nada es hermoso , hay pequeños locales comerciales en la primera calle que exploramos , la calle está llena de basura y el tráfico , aunque no intenso en ese momento , es peligroso , pues cada quien conduce automóviles y bicicletas como Dios le da a entender , de tal forma que al bajarse de la acera, es posible que venga un vehículo en cualquier dirección.
Preguntamos en el primer hotel , no nos convenció el precio, al salir, la mujer que nos había abordado estaba esperándonos, nos venía siguiendo para no perder la oportunidad de conseguir clientes para su establecimiento. Decidimos ir a ver cómo estaba su propuesta, pasamos por una calle con fondas y pequeñas tiendas desvencijadas que delataban la precariedad de los recursos de sus dueños, detrás estaban unas chimeneas de alguna fábrica .
Llegamos al hotel Antong , no se veía mal , al parecer éramos casi los únicos huéspedes del mismo , a pesar de ello hubo que regatear el precio. Esta práctica en China me cansa demasiado, mi sentimiento al respecto es confuso, por un lado sé que la gente se está ganando la vida y que a veces sus oportunidades de ganancia son escasas y en otras ocasiones no deja de sentirse el abuso por parte de las personas que aprovechándose de la diferencia ligüística , ven en los turistas a indefensos seres que son presas fáciles de su codicia. En fin, eso me hace reflexionar también en la voracidad con la que se maneja el negocio turístico en Oaxaca.
Dejamos las maletas en la habitación y salimos a buscar algo para cenar , todo cerrado, el frío intenso, los pequeños charcos se estaban congelando en las aceras llenas de suciedad, muy cerca de la estación del ferrocarril encontramos un restaurante con servicio . Eran las diez de la noche.
Ahí tuvimos una buena experiencia, en el modesto local estaban algunas personas aún cenando, un hombre que nos atendió pedía los platillos a través de un aparato de radio . Era muy simpático, estaba un poco ebrio y era de plática fácil , lo que Ana Lanau no desaprovechó para practicar su chino, muy pronto un hombre que estaba sentado a la mesa del lado derecho empezó a platicar con Ana, preguntándolo todo , como buen chino.

EL PASADO DE DATONG.
Para que mis lectores no se enreden con tantos nombres y referencias que les sean desconocidos , aquí les presento una pequeña cronología de los grandes hecho de la ciudad de Datong:
200 a.c.. Fundación de la ciudad por la dinastía Han. El emplazamiento de la urbe es un
punto clave para frenar las invasiones de los pueblos bárbaros procedentes del
norte.
386 d.c. Los Touba toman la ciudad y fundan la dinastía Wei del norte .
495 d.c. Datong deja de ser la capital de la dinastía Wei del norte.
1211 d.c Genghis Khan la conquista dándole función de ciudad fronteriza.



VISITA A LAS CUEVAS BUDISTAS. GRUTAS DE YUNGANG SHIKU


La dinastía Wei construyó en los alrededores de la ciudad unas grutas destinadas al culto budista. Las 53 se construyeron entre el 460 y el 525 y contienen más de 50.000 esculturas que han convertido la ciudad en un reclamo turístico. Fueron declaradas como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2001.

El día se desarrolló así:

Al despertar salimos a buscar qué comer, visitamos un mercadillo bastante animado, nada extraordinario, los mercados en tierras de gran diversidad se parecen, las semillas, las frutas hermosamente dispuestas, las aves en los corrales, los peces vivos a la espera de ser sacrificados para llevarlos a la mesa. Todo eso estaba ahí. Ana y Alberto compraron guantes y leche de soya y aprovechamos para hacer unas fotografías. Al salir pasamos por un área bastante precaria de la calle, sucia, de puestos improvisados, con poca gente, quienes se preguntaban de dónde vendríamos, después compramos un pan bastante rico y unos buñuelos redondos azucarados.
Abordamos, muy cerca de la estación de ferrocarril , el autobús 3-2 con rumbo a las grutas budistas de Yungang Shiku , vamos acompañados de campesinos que suben con costales .
El camino, para el viajero no observador se puede llenar de ¨ pintorescos recuerdos ¨ : algunas aldeas , sin indicios de letreros de neón, edificios de cemento o cualquier otro intento de urbanización ¨modernizante¨ , montañas agrestes carentes de vegetación.
Sin embargo existe una presencia que le brinda a esta región su carácter , su función en la China de hoy y su rostro menos agradable: la mina de carbón. A la izquierda aparecen unas chimeneas, y el poblado que surgió con la existencia de la mina ; si uno afina la mirada , se da cuenta que el arroyo que corre paralelo a la carretera es de color negro. Datong , con sus alrededores , es una de las zonas más contaminadas del planeta.

No lejos de las minas están las cuevas , el camión hace su parada y somos prácticamente los últimos en bajar. No tan lejos se ve el acceso a las grutas. Entramos y mil quinientos años en piedra nos contemplan.

Cuando se creó la primera Gruta de Buda , al monje Tan Yao, director del programa, le fue exigido que se esculpieran estatuas que tuvieran como modelo a los emperadores de Xianbei, fundadores de la dinastía Wei del Norte. Esta anéctoda está recogida en el libro "Historia de Wei", que revela un concepto central en la China feudal: el emperador es Dios.
Entre los años 453 y 523, casi 40,000 artesanos participaron en el gran proyecto real y esculpieron 50,000 estatuas budistas así como 53 grutas en un acantilado de un kilómetro de largo al sur de la montaña de Wuzhou, que es donde estamos.
En el interior de las primeras cuevas a las que accedimos , se pueden ver decoraciones con diversos motivos, desde pájaros con alas doradas hindúes y acantos persas hasta columnas griegas y balaustradas chinas.
Llamó poderosamente mi atención las imágenes de pequeños relieves representando a músicos que tañen instrumentos chinos e hindúes, la policromía de la talla en piedra, la profusa imaginería en donde geniecillos y boditsavas aparecen en danzas interminables puede caer fácilmente en adjetivos indignos para un trabajo de este alcance. Mejor guardo mis palabras y dejo que las imágenes hablen.
Me da una sensación de intemporalidad , me siento pequeño, la inmensidad del tiempo se posa un instante ante mis ojos, y se manifiesta el deseo humano por trascender, independientemente de pensar que esa obra tenía por objetivo político extender el dominio de los Wei del Norte a través de la profesión del budismo.
La imagen de Buda se repite exponencialmente , en diferentes advocaciones, en distintos tamaños, desde pocos centímetros hasta las colosales esculturas que quedan al descubierto y frente a las cuales se quema incienso y los chinos llegan a presentar su profundo respeto y veneración.
En las imágenes incluyo una foto donde estoy al pie de una de las estatuas para que puedan ver la escala humana frente a este trabajo titánico que , a pesar de años de abandono, descuido, pillaje y deliberada destrucción , se yergue aún ante nuestros ojos.
En la actualidad, estas grutas se enfrentan con la contaminación ambiental ocasionada por la explotación y el consumo de carbón en Datong. Huang Jizhong, investigador del Centro de Estudios de las Grutas de Yungang, confirmó que la eflorescencia de las estatuas budistas es cada día más grave y urge medidas eficaces para proteger este patrimonio cultural de la humanidad.

REGRESO A DATONG Y CENA DE HOT POT.

Mil quinientos años , efervescencia budista, y el tiempo pasó. Datong se desdibujó, las huellas de dinastías, luchas y deseos casi no se ven , sólo quedan unos pocos templos, el resto de un pabellón donde se aprecian dragones, calles que agonizan ante el embate del acero y el concreto y queda una ciudad gris, inmersa en el hollín del carbón y el ajetreo de la vida diaria. Una ciudad tan impersonal que no merece una visita por sí misma.
En sus calles seguimos comprobando que somos los únicos extranjeros, llegamos a un restaurante donde comemos un hot pot, comida de gran tradición mongola, que se sirve sobre una caldera con agua hirviendo en donde se vierten , ante nuestros ojos, cantidades de carne que puede ser de pollo, ternera, res y pescado, además de vegetales; a un lado está el plato hondo con una salsa que sabe a cacahuate y ajonjolí, la guarnición que se le puede agregar está compuesta de ajo en vinagre, col, salsa picante. Es una delicia. Hemos comido como emperadores tres personas , por la cantidad aproximada de cien pesos mexicanos.

TEMPLO COLGANTE .( XUANGONG SI)

El domingo 15 de noviembre nos levantamos muy temprano para ir al templo colgante o Xuangong Si, después de buscar en las inmediaciones de la estación ferroviaria la parada del autobús, tomamos un taxi que nos llevó a la Terminal ¨nueva¨ de autobuses de Datong ; el tiempo apremiaba y estuvimos a minutos de perder el autobús a las siete de la mañana , máxime que el taxista parecía que iba con toda la calma del mundo después de habernos hecho el ofrecimiento de llevarnos hasta el lugar que buscábamos por una cantidad once veces mayor a la que se paga en un autobús.
El autobús hizo una parada antes de partir, se subió sin precaución a la acera para esperar a más pasajeros, el frío arreciaba, los barrenderos hacían su trabajo, los vendedores de crepas chinas estaban cerca, había gente al pie del autobús.
Después de sesenta y cinco kilómetros, dos horas y muchas aldeas con montañas de fondo, llegamos a una parada aledaña al pueblo de Haiyuan, a decir verdad no se veía más que desolación alrededor de la pequeña estación de autobús. Inmediatamente los transportistas nos acosaron para ofrecernos la visita en taxi hasta el templo colgante. Nos subimos a uno de ellos y llegamos en unos cuantos minutos al tan ansiado tesoro cultural. Ahí me enteré que Alberto había sido golpeado en el pómulo en el momento de haber iniciado el viaje, ya que un hombre subió con una silla y la manejó descuidadamente , una pata metálica fue a para en el pómulo de Alberto.
El templo colgante tiene más de 1,400 años de antigüedad, sus pabellones siguen el contorno de la montaña. Las fotos son impresionantes, era uno de los lugares de China que no quería dejar de conocer pero la experiencia en este día fue un poco decepcionante.
El viajero un poco ilustrado no se dejará engañar con la publicidad de que una estructura de madera que comenzó a edificarse hace 1,400 años todavía esté ahí colgada, a los cuatro vientos, a merced de las miles de lluvias, los rayos del sol abrasador y los posibles desprendimientos del farallón al que está asido. Otra cosa es que en el mismo lugar donde existió dicho monasterio haya una sucesión de reparaciones y sustituciones que nos han legado una idea de un espacio de culto que ahora es un destino exclusivamente orientado al turismo.
En efecto , el monasterio fue pasto de las llamas en el siglo XIX y fue reconstruidos sucesivas veces hasta que tomó su forma actual en 1950. Además cuenta con estacionamiento, un enorme prado de césped, torniquetes de acceso ( que por cierto no funcionaban) , escaleras de cemento para llegar cómodamente y a la entrada una lona espectacular que anuncia su presencia.
El río que anteriormente corría caudalosamente a sus pies y por el cual seguramente los monjes decidieron elevar el monasterio hasta arañar el farallón , está ahora tras una cortina de concreto , del mismo material es el arco del cual surge un pequeño caudal que corre bajo un puente que hay que atravesar para llegar al templo.
Viniendo de una zona turística como Oaxaca , uno se da cuenta del enorme riesgo de la adaptación de lugares , ¨maquillándolos¨ para el visitante y despojándolos de un sentido más apegado a su función original. Con mucho creo que no valió demasiado la pena venir hasta 65 kilómetros de Datong para ver el templo en estas condiciones.

LA MONTAÑA FRAUDULENTA. LA VORACIDAD DE LOS PRESTADORES DE SERVICIOS.

Pero lo peor vino después : el taxista nos convenció de llevarnos a una media hora más arriba donde hay otros templos budistas en medio de las montañas, aceptamos, y como siempre en China , tuvimos que regatear el precio del transporte y , antes de llegar al lugar , en un acceso controlado , pagamos los boletos para entrar al lugar. Una vez llegados allá , quisimos usar el teleférico que estaba a la vista y nos anunciaron que estaba en reparación, decidimos ir a un templo budista que estaba muy cercano, el espectáculo de las montañas nevadas al fondo me cortó la respiración, realmente era emocionante saber que estaba en China , muy cerca de Mongolia y que estos parajes habían sido vistos por hordas de guerreros desde la más remota antigüedad, que fueron los territorios que invadió Gengis Khan , que estaba muy cerca del retiro de los monjes hasta esas alturas.
Pero ese arrebato lírico se desvaneció cuando intentamos entrar al templo y nos cobraron la entrada , aclarando que los boletos anteriores que habíamos comprado eran para el teleférico. Entramos, como todos los templo budistas , tenía su torre del tambor y su torre de la campana y varios espacios de adoración , fuimos al del fondo. Ahí, dos monjes ( ahora dudo que lo sean) nos hicieron saber que nos regalaban tres inciensos para hacer una reverencia frente a una imagen de Buda y después nos sentaron frente a ellos , solamente para pedirnos dinero a manera de ¨donación¨; nos hablaban en chino , dieron a entender que había que escribir nuestro nombre en un registro y la cantidad que estábamos dispuestos a dar , siempre agregándole ceros a nuestra propuesta. En pocas palabras un teatro montado para engañar al turista bien intencionado .
Al salir del templo, empecé a ver que la ceniza del incienso volaba por el aire , dándole un toque onírico al ambiente, muy pronto Alberto me aclaró que esas aparentes motas de ceniza eran copos de nieve . No lo podía creer, estaba empezando a nevar , la delicadeza de la nieve se hacía presente en un suelo en el que aún el frío no había sido tanto como para que lo encontráramos cubierto de blanco.
Pero este mundo en donde prima la ambición me volvió a poner en tierra. Decidimos comer en uno de los pequeños restaurantes aledaños , de esos que se construyen rompiendo con toda la armonía de los espacios históricos sólo para tener a la mano la oportunidad de ofrecer servicios a los visitantes. En el interior había una moto estacionada y una pequeña que jugueteaba mirándonos con recelo, en ese momento nos dimos cuenta que el teleférico se movía, tal vez en una rutina de pruebas de reparación. La cocinera y mesera nos atendió con cariño, nos enseñaba los ingredientes, invitó a Ana a ver su cocina, nos dio varias jarras de té y al final nos quería cobrar una cantidad estratosférica. Hubo que volver a regatear y salir con una mala negociación preventiva de un buen pleito.
Bajamos hasta Haiyuán para regresar a Datong con mal sabor de boca. El taxista manejaba como loco en una ruta peligrosa , llena de curvas. Todo el tiempo hablaba por su teléfono celular e invadía el carril contrario, pero lo que estuvo de miedo es cuando no encendió sus faros al pasar por un largo túnel en el que rebasó a un pequeño carromato que avanzaba lentamente , mientras de frente venía un camión con las luces encendidas. Al salir del túnel y verme agarrado a veinte uñas el taxista comenzó a reír.
En el camino de regreso no dejaba de reflexionar en cómo se puede echar a perder un buena experiencia de viaje cuando se trata de abusar de los turistas aprovechando la barrera lingüística ( que en China es enorme) y tratando de hacer el agosto en cualquier mes. Desde luego, mi pensamiento viajó hasta Oaxaca en donde la voracidad es la nota preponderante entre la multitud de tiburones que aprovechan una de las pocas fuentes de ingresos en nuestra entidad.

SEGUNDO REGRESO A DATONG.

Dimos una vuelta por Datong , recorrimos sus decadentes calles, y los negocios que ofrecían espectáculos en las aceras, cerca de la torre de la campana había una niña haciendo acrobacias, más adelante una callecita mugrienta donde se expendía comida ( entre la que se encontraban unos ¨tamales¨de arroz envueltos en hojas de forma triangular) , luego fuimos a un templo que reproducía un cántico en un altavoz y vimos de lejos el pabellón de los nueve dragones para no pagar la entrada. Estábamos hartos de sentir que sólo querían dinero de nosotros.
Pasamos por unas calles llenas de hutong o casa tradicionales chinas, Ana y Alberto se atrevieron a entrar a uno. Yo no soy capaz de semejante actitud irrespetuosa, conozco bien lo que la gente de las comunidades de Oaxaca siente cuando se invade su espacio íntimo. Eso me puso un poco de mal humor , pero lo dejé pasar y todo marchó bien.
Al pasar por otro negocio vimos un acto de fakir : un hombre sin camisa doblaba con el esternón una varilla, un chico y una chica hacían contrapeso del otro lado para que el hombre hiciera su proeza. Lo más admirable , comentó Alberto, era ver a ese hombre sin camisa con una temperatura que frisaba los cero grados centígrados.
Regresamos al hotel mientras mirábamos los terrenos en los que ya habían sido derribados los hutongs para dar paso a los edificios altos. Así , esos desvencijados locales comerciales que estaban al frente de las viviendas, resultaban ser los últimos reductos de una forma tradicional de convivencia que es únicamente china. Al hacer un alto pasamos por una tienda donde estaban, en un nicho , unos ajos, una bicicleta recargada y unos cromos del sagrado Corazón de Jesús y el Sagrado Corazón de María. Muy cerca se veía la silueta de un templo católico hecho con concreto.

REFLEXIÓN FINAL.

Esto lo escribí en una hojita prestada en el hotel , con un bolígrafo de Alberto, rescata mi sensación del momento:
Se suceden dinastías e imperios, ambiciones humanas por tocar lo divino, por trascender , y al final, quedan piedras, algunas de ellas hablan del ímpetu del ser humano por ir más allá. ¿De dónde? De aquí, de estos linderos , pero aún más allá , a donde el torbellino de la muerte no alcance . Solo es necesario que sobreviva una línea , una forma que nos hable y aunque no lo comprendamos del todo, hay un mensaje que conmueve y que deja una huella , un movimiento en el espíritu del que contempla.

jueves, 9 de octubre de 2008

FOTOS TEMPLO LAMA DE BEIJING ( YONG HE GONG)































































































































































































TEMPLO LAMA DE BEIJING (YONG HE GONG)


Tomo el metro, los nombres de las estaciones están escritos en caracteres chinos y traen su transcripción en caracteres latinos a los que conocemos como pinyin. Pocas estaciones tienen traducción al inglés, entre ellas una que es más explicación que traducción. El nombre en chino es Yong He Gong, en inglés dice únicamente Lama temple.El lugar al que llego se conoce también como el "Templo Lamaísta que es un Palacio de Paz y Harmonía", y en contexto popular o turístico como "Lamaserio de Yonghe", ¨Catedral Budista de Beijing¨, o simplemente ¨Templo Lamaísta de Beijing¨.Es el recinto más importante en China de la orden Geluk ( del sombrero amarillo) del budismo tibetano.
La construcción del complejo comenzó en 1694 durante la dinastía Qing, pero en sus orígenes fue la residencia oficial de los poderosos eunucos de la corte imperial manchú. Luego pasó a ser el palacio del príncipe Yong posteriormente Emperador Yongzheng. Cuando el príncipe ascendió al trono en 1722, parte de los edificios se convirtieron en residencia y templo de los lamas de la corte de la orden Geluk. Aproximadamente la mitad del ensamble arquitectónico siguió sirviendo de residencia y corte imperial hasta la caída del imperio.Los estilos iconográficos del templo combinan elementos tibetanos y elementos chinos .
Se dice que este templo sobrevivió al período conocido como ¨ La revolución cultural¨ en la que el gobierno central chino, aún bajo el mando de Mao Zedong destruyó mucho patrimonio cultural relacionado con la religión. El templo lama se salvó gracias a la intervención del primer ministro Zhou Enlai y fue abierto al público en 1981.
El templo está alineado en un eje central que tiene una longitud de 480 metros. La puerta principal se encuentra al sur del citado eje. Una vez traspasando el portal se hallan cinco grandes estancias separadas por patios: La estancia de los reyes celestiales ( Tian Wang Dian ) , la segunda es la estancia de la Armonía y la Paz ( YongHeGong), la tercera, la Estancia de la Protección Duradera ( YongYouDian),la cuarta es conocida como la Estancia de la Rueda del la Ley (Falun Dian) y finalmente, el Pabellón de las Diez mil Felicidades (Wan Fu Ge).
Al entrar uno traspasa arcos con tejados adornados con dragones y flores, siempre los arcos del centro estaban reservados para el emperador. El segundo patio es flanqueado por las Torres para las campanas y los tambores respectivamente.
Para los que no están familiarizados con la filosofía budista puede ser un poco difícil el manejo de los nombres de las advocaciones y deidades, trataré de ser de lo más sencillo yendo en el orden de las estancias mencionadas.
1.- La Estancia de los Reyes celestiales: En el centro hay una estatua sonriente de Maitreya Buda con pagodas de sándalo a los lados, cada pagoda cumple la función de nicho para distintas imágenes budistas que simbolizan la longevidad. A los lados están las atemorizantes estatuas de los ¨ cuatro reyes del cielo ¨ .
2.- La Estancia de la Armonía y la Paz: Es el edificio principal de todo el recinto. Alberga estatuas de bronce de los Budas de las tres edades: Buda del pasado, Buda del presente y Buda del futuro.
3.- La Estancia de la Protección Duradera: Esta fue la residencia del príncipe Yong Zheng antes de ser ascendido a emperador y su ataúd estuvo en este lugar también. Ahora hay una estatua de Buda Bhaisajya o Buda de la curación.
4.-la Estancia de la Rueda del la Ley : Es un espacio para leer escrituras y celebrar ceremonias. Tiene una estatua de 6 metros de altura , en bronce , del fundador de la escuela Geluk , Tsong Khapa. El personaje está en posición de flor de loto.
No cansaré a mis lectores mexicanos con explicaciones exhaustivas de cada una de las obras de arte que aquí se muestran, resaltaré que en el Pabellón de las Diez mil Felicidades, se yergue una asombrosa estatua de Buda Maitreya tallada en una sola pieza de sándalo. La altura de la obra es de 18 metros, y el templo que la contiene tiene accesos a un segundo piso para poder contemplar la cabeza de la dorada escultura. A los corredores del segundo piso solo ascienden los monjes que viven en este recinto.
En este blog no encontrarán casi fotografías de los interiores, pues está expresamente prohibido tomarlas, las imágenes logradas por mí fueron captadas desde el exterior. No faltan los turistas irrespetuosos que operan sus cámaras hasta que un amable monje les pide no hacerlo , después las incorporan a sus publicaciones con orgullo.
Estoy convencido que lo primero que hay que tomar en cuenta es que éste es un sitio de culto que, generosamente está abierto al público para compartir su contenido artístico y su valor cultural; por lo que merece todo el respeto por parte de los intrusos que accedemos a él.
Es muy interesante ver cómo , durante las vacaciones con motivo del día nacional de China ( 1 de octubre) hay muchos turistas nacionales conociendo sus sitios históricos. Es curioso observar como en las fuentes, incensarios y otros elementos que se encuentran en los patios, los chinos arrojan monedas a pesar de las advertencias de los letreros para que no lo hagan.También hay visitas de peregrinos y creyentes que con toda devoción queman incienso y hacen oraciones y reverencias ante las representaciones gráficas budistas.
El ambiente es de gran recogimiento, a pesar de las hordas de turistas que están presentes, el incienso impregna el aire, se puede percibir una realidad ajena al Beijing ultramoderno que no duerme ni se apacigua más allá de los muros del templo.
Es tiempo de retirarse cuando suenan las cinco de la tarde. Otra vez el tráfico, la grisácea presencia de la vía pública, los establecimientos de hábiles comerciantes y , finalmente , perderse en el metro , en medio de muchísimos viajantes.Beijing es contrastante y siempre nos lleva del cielo a la tierra en segundo.¡Que gocen de la buena vida!